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jueves, 31 de julio de 2008

Nuestra Señora Reina de los Ángeles


Con motivo de la celebración del Jubileo de la Porciúncula en el día de Nuestra Señora de los Ángeles os dejo unos párrafos que he encontrado sobre este precioso nombre y advocación...

Nuestra Señora la Reina de los Ángeles,


El nombre completo del que procede este bellísimo nombre propio de mujer, es Nuestra Señora la Reina de los Ángeles. He ahí los nombres y las virtudes que se ocultan tras este nombre realmente plural: Señora, Reina y Ángel.
Casi nada para empezar. Basta que le añadamos al nombre su respectivo artículo, para que vuele la imaginación a la sin igual ciudad de Los Ángeles, fundada por el aventurero español Felipe de Neve en 1781 con el nombre de "El Pueblo de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles", en que se concentra el resplandor de las estrellas del cine y de la televisión. Es realmente la Regina Stellarum, la reina de las estrellas, la reina del glamour, además de ser la ciudad de la Reina de los Ángeles (Regina Angelorum, que dicen las letanías). Pero volviendo a su origen, el griego “ánguelos” no es poco lo que trae consigo el nombre. Ángeles fueron en un principio los mensajeros, nobles servidores de los dioses y de los hombres. Pero pronto fueron los más insignes aquellos que dedicaban sus desvelos a la intermediación entre Dios y el hombre, hasta convertirse en los ángeles por antonomasia; y buenos por su misma naturaleza; y la misma belleza personificada.
Un nombre tan sugestivo no podía quedar exclusivamente en la lista de los nombres masculinos sólo por ser ésta su forma gramatical; como tampoco quedó el nombre de María reducido a la lista de los nombres femeninos por tan poca cosa. Y así dio el salto para convertirse en bellísimo nombre de mujer a través de Nuestra Señora de los Ángeles, y también bajo la forma de Angélica, y aun bajo la forma de Ángela. Era el justo destino. De la Biblia a la patrística y hasta las más bellas tradiciones, María está siempre rodeada de ángeles. El arcángel san Gabriel, príncipe de ángeles, es el primero que aparece en su vida, anunciándole la Encarnación. Y luego, cuando da a luz al Redentor, coros de ángeles cantan y anuncian la buena nueva. Y vuelven a ser los ángeles los autores de su Asunción a los cielos; y ángeles de nuevo los que trasladan su casa de Belén a Loreto, como cuenta la piadosa tradición. ¿Cómo no iba a ser la Reina de los Ángeles si nunca persona alguna fue de ángeles y arcángeles tan bien servida? Pero es que una vez iniciado su camino, este nombre siguió extendiéndose por el mundo, tanto en la geografía como en la onomástica. Así existen ciudades y pueblos y ríos y montes y valles con el nombre de Los Ángeles en España, en Perú, en Filipinas, en México, en Puerto Rico, en Costa Rica, en Colombia, además de la relumbrante ciudad de Estados Unidos. Y formó parte en la composición de nombres tanto de mujer como de hombre: María de los Ángeles, Isabel de los Ángeles, Felipa de los Ángeles, Mariana de los Ángeles, Martina de los Ángeles, Juan de los Ángeles, Mateo de los Ángeles... tras todos estos nombres hay grandes personajes que han merecido el honor de las enciclopedias. Y no bajo esta forma, sino bajo la forma de Ángela hay varias santas en el cielo; y en la mitología griega, es éste uno de los sobrenombres de Diana y de la también diosa lunar Hécate, y el nombre de una de las hijas de Júpiter y Juno, responsable de que los europeos sean tan blancos, porque les dio los cosméticos que le había sustraído a su madre. Y en la forma de "La Hermosa Angélica" tenemos a la heroína del Orlando Furioso, de Ariosto. Como no podía ser menos, la mujer se ha apropiado de este excelso nombre de los ángeles y lo ha enaltecido mucho, mucho más.


viernes, 30 de mayo de 2008

DEVOCIÓN A MARÍA (por Javier Ayora)

Doscientos mil libros, rastros documentales de cinco mil apariciones, incontables obras de arte en diferentes estilos, esculturas, pinturas, representaciones iconográficas. La figura de María forma parte inseparable de la Historia. Autores como Vittorio Messori o Silvie Barnay han profundizado en el significado de la devoción mariana. Las inscripciones encontradas en una iglesia sinagoga de Jerusalen, muy anteriores al concilio de Éfeso, que expresan las palabras Kaire Maria, y Virgen Hermosa en armenio antiguo prueban que el culto mariano procede de los primeros tiempos del cristianismo. Las referencias más antiguas de apariciones marianas procederían de Gregorio de Nisa, y habría que tener en cuenta la tradición de la aparición al Apostol Santiago en el Pilar de Zaragoza. La devoción mariana alcanzaría un momento culminante en la Edad Media europea. El Salve Regina se remonta a tiempos de Carlomagno. Es la época de las homilías marianas de San Bernardo de Claraval, de la Orden del Temple y de la caballería espiritual. Una tradición dice que el Císter es un río de oro que sigue los pasos de María. En España es la época de San Fernando y de las Cantigas de Sancta María, de Alfonso X. Santo Domingo de Guzmán y el beato Alain de la Roche extenderán el Rosario. La amplitud de temas relacionados con la mariología hacen que consideremos dos asuntos relacionados con la historia y espiritualidad de la Vera+Cruz de Málaga. Me refiero en primer lugar a la Inmaculada Concepción. Marca un lapso de tiempo amplio en la Historia de España y se inscribe en las polémicas entre maculistas e inmaculistas durante varios siglos. La Inmaculada Concepción fue prefigurada teológicamente por Duns Escoto, defendida por franciscanos, jesuitas, y las órdenes militares (Santiago, Alcántara, Montesa y Calatrava), frente a la postura contraria de los dominicos. Fue aprobada como dogma por Pio IX, y manifestada por la Vírgen durante las apariciones de Lourdes. En una época en que los caballeros hacian el voto de sangre de defender con su vida la verdad de que la Virgen Maria “fue concebida sin mancha de pecado original y no pecó en Adán”, recordamos que la Vera+Cruz defendió la Inmaculada Concepción en la ciudad de Málaga. Este dogma ha sido la razón de ser de algunas órdenes religiosas como las Concepcionistas, o en una época más reciente, los Franciscanos de la Inmaculada de Maximiliano Kolbe.
El segundo motivo para contemplar la figura de María desde la Vera+Cruz es el Dolor de Nuestra Señora. La devoción a los misterios dolorosos del Santo Rosario, o al Rosario de los Siete Dolores o Corona Dolorosa, devoción muy extendida entre los servitas, conduce a una meditación de la Pasión de Cristo. Alcanza su expresión más clara en los escritos de San Alfonso de Ligorio, del cual reproduzco los siguientes textos, en los que merece la pena detenernos. El Cuarto Dolor es el encuentro de María con Jesús camino del Calvario. “¡Qué exceso de dolor fue para ella ver los clavos, los martillos y los cordeles que llevaban delante los verdugos y todos los horribles instrumentos para matar a su Hijo!¡Y qué espada para su corazón el oír la corneta que anunciaba la sentencia contra su Jesús!.........Ve a un joven cubierto de sangre de pies a cabeza, con una corona de espinas, con una pesada cruz sobre las espaldas; lo contempla y casi no lo conoce, diciendo entonces con Isaias: No tenía apariencia ni presencia”. “Finalmente se miraron; el Hijo apartándose de los ojos un grumo de sangre que le impedía la visión, como le fue revelado a Santa Brígida, miró a la Madre, y la Madre miró al Hijo. Y sus miradas llenas de dolor fueron como otras tantas flechas que traspasaron aquellas dos almas enamoradas.” Quinto Dolor. La muerte de Jesús.”Apenas llegado al Calvario el Redentor rendido de fatiga, los verdugos le despojaron de sus vestiduras y clavaron a la cruz sus sagradas manos y sus pies con clavos, no afilados sino romos para más atormentarlo, como dice San Bernardo…..Cuantas eran las llagas en el cuerpo de Cristo, otras tantas eran las llagas en el corazón de María. El que entonces se hubiera hallado en el Calvario, dice san Juan Crisóstomo, hubiera encontrado dos altares en que se consumaban dos grandes sacrificios: uno en el cuerpo de Jesús y otro en el corazón de María. Pero más acertado me parece lo que dice san Buenaventura de que había un solo altar, es decir, la sola cruz del Hijo, en la cual, junto con la víctima que era este Cordero divinal, se sacrificaba también la Madre…”
Dolores, gozos, glorias, advocaciones, devociones, dogmas, milagros, expresan una profundidad inagotable. La Señora ha estado presente en todos los momentos de la Iglesia, especialmente en los más difíciles. Pues Ella es la Corredentora, Abogada, y Mediadora de todas las gracias. Auxilio de los Cristianos, Madre del Juez que nos va a juzgar, Abogada de todos los juzgados celestiales….ORA PRO NOBIS.

AVE MARIA GRATIA PLENA.

Javier Ayora.
Devoto de Nuestra Señora.