Mostrando las entradas con la etiqueta Un veracrucero en Roma. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Un veracrucero en Roma. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de septiembre de 2007

Un veracrucero en Roma (V). Por Andrés Torres.


Cristo crucificado que está en la zona inferior de la capilla donde se encuentran todas las reliquias de la Pasión de Jesús en la Basílica de la Santa Croce de Roma.





"Ecce Lignum Crucis in quo salus mundi pependit venite adoremus"




"Super omnia ligna cedrorum tu sola excelsior in qua Christus triumphavit"




"Per lignum servi facti sumus et per lignum liberati sumus filius dei redemit nos".

sábado, 22 de septiembre de 2007

Un veracrucero en Roma (y IV). Por Andrés Torres.

Y por fin la Basílica de la Santa Cruz ( Santa Croce):

A escasos metros de San Juan de Letrán, Catedral de Roma, se encuentra la Basílica de la Santa Cruz.

La ubicación tiene su importancia, pues San Juan de Letrán fue la primera donación de Constantino a la Iglesia en el año 313 (el del Edicto de Milán).















Al Edicto de Tolerancia siguió un gran interés de Constantino por buscar ‘’pruebas’’ de la Pasión y Muerte de N.S.J. Es por ello que su madre, Elena, viajó a Jerusalén en busca de la Vera Cruz.

De los hallazgos de Santa Elena, algunos quedaron en Jerusalén en la Basílica de la Santa Croce in Jerusalem allí mandada edificar, y otras vinieron a Roma.

Otros sin embargo, siguieron destinos legendarios, como es el caso de unos de los clavos, que según una leyenda, fue arrojado al mar para apaciguar una tormenta y según otra, fue usado para fundir el bocado del caballo de Constantino.

La ubicación de la basílica, pues es en los primeros territorios de los cristianos en Roma, a partir de los cuales se inició la expansión ‘’temporal’’ del Cristianismo ‘’postconstantiniano’’, en terrenos propiedad de Fausta, esposa del Emperador.

La Basílica, pues, está en los orígenes más remotos del culto a la Vera+Cruz.

La portada ya nos da una idea de donde estamos, pues está rematada por una Cruz orlada por arcángeles, los cuatro evangelistas y Santa Elena y Constantino en sus extremos.

Lo más interesante para un veracrucero está en el interior:


El ábside, decorado al fresco por Antoniazzo Romano y sus discípulos ( anteriormente estuvo atribuido a Perugino), en el Siglo XV, es un resumen gráfico de la Leyenda de la Cruz de Santiago de la Vorágine en su Leyenda Dorada (prometo contarla en siguientes colaboraciones).

A la izquierda, una puerta nos introduce en uno de los sitios donde un veracrucero siente ‘algo inexplicable’. El santuario de la Santa Cruz guarda en su interior uno de los Lignum Crucis mayores (el mayor está en España, en Santo Toribio de Liébana, del que espero que nuestro querido Pedro Matías nos hable en sus estaurotecas).


Rodeándolo, reliquias tan extraordinarias como:
.Un Clavo
.Dos Espinas de la Corona
.Parte del Titulum (INRI)
.Un fragmento de la Gruta de Belén
.Y la más curiosa de todas: la falange distal del dedo que Santo Tomás metió en la llaga.
También me llamaron mucho la atención las frases en torno al tema que están grabadas en mármol en la antesala del santuario de las Reliquias ,que mando a nuestra blogmáster para que las vaya poniendo poco a poco si lo considera oportuno.

domingo, 16 de septiembre de 2007

Un veracrucero en Roma (III). Por Andrés Torres.

UN VERACRUCERO EN ROMA (III)


MUSEOS VATICANOS:

Infinitas referencias a la Cruz se pueden hallar en los museos Vaticanos, como podéis suponer, pero ya he dicho que se trata de fijarse en aquello que se refiere a la Vera+Cruz, sin dejar de ser un turista con unas horas para visitar los museos.
La estrella , la que nadie quiere perderse, la mil veces fotografiada y referida capilla Sixtina, es sin duda la joya. Pero para un veracrucero, la joya está unos pasos antes, pues si se hace el clásico circuito turístico, se pasará obligatoriamente por las ESTANCIAS DE RAFAEL, así llamadas por haber sido decoradas al fresco por Rafael Sanzio.

Entre ellas (son cuatro), nos detendremos mas en la ESTANCIA DE CONSTANTINO.

Iba a escribir sobre ella, sin embargo, os dejo éste enlace que os será más de utilidad.

http://mv.vatican.va/4_ES/pages/SDR/SDR_01_SalaCost.html

lunes, 3 de septiembre de 2007

Un Veracrucero en Roma (II). Por Andrés Torres. Fotografía de María.



En la BASÍLICA DE SAN PEDRO:

Nos impresionará ¡todo! . Es la más importante iglesia de la cristiandad. También la más grande. Pero a éste observador, lo que más le llama la atención es la proporción. Todos los elementos están tan armónicos que en ningún momento tanta grandeza parece desmesurada.
En el suelo, en el centro de la nave central, unas letras en bronce indican la longitud de dicha nave: 186,36 y conforme nos acercamos al altar mayor veremos las longitudes de otras iglesias del mundo:
San Pablo en Londres, 158,10 metros;
Catedral de Florencia, 149,28 metros, etc…
Otras cosas que me llamaron la atención fue la total ausencia de pinturas (nada de óleos, nada de frescos) y de esculturas en madera (nada de tallas en madera, nada de policromías). Allí todo es PIEDRA, noble piedra, eso si, y BRONCE.
Bernini nos deja, ya en el pórtico, una estatua ecuestre de Constantino, ya sabéis, hijo de Santa Elena, descubridora de la Santa Vera+Cruz.
Pero es en el interior donde encontramos la principal referencia a la Vera+Cruz en la Basílica:
Alrededor del famosísimo baldaquino y bajo las columnas que soportan la famosísimo cúpula, hay cuatro nichos con cuatro estatuas: a la Izquierda San Andrés y la Santa Mujer Verónica. A la derecha Longinos y Santa Elena.
Encima de dichas estatuas hay unas rejas en las que se guardan las reliquias: Sobre Santa Elena, un Lignum crucis, sobre Longinos, la lanza, sobre la Verónica, el paño. Sobre San Andrés no hay nada, ya que estaba su cráneo, pero Pablo VI lo regalo a los ortodoxos, que tienen una especial devoción por este Santo.
En determinados días solemnes, se expone la reliquia del Santo Lignum Crucis.


P.D. = Esta mayordomía agradece a nuestra reportera desplazada a Roma, María, la realización de dicha fotografía. ¡¡¡Un besito guapa!!!

miércoles, 29 de agosto de 2007

Un veracrucero en Roma (I). Por Andrés Torres.



UN VERACRUCERO EN ROMA (I)



(Cosas que no hay que perderse si uno es de la Vera+Cruz y va a Roma)

Existen en Roma mas iglesias que días tiene el año. Os podéis imaginar que siendo Roma el centro de la cristiandad desde hace siglos, la cantidad de obras de arte, reliquias y documentos de todo tipo que hacen referencia a la Santa Cruz sea inabarcable para un turista que va a pasar unos días en la Ciudad Eterna, y que quiere, además, ver otros aspectos de la ciudad: ruinas, tiendas, restaurantes, plazas, fuentes, obeliscos, columnas, calles….romanos y romanas….
Esta pequeña colaboración sólo pretende hacer hincapié en algunos detalles en los que un veracrucero debe reparar, en una visita rutinaria a Roma y El Vaticano, sin salirse de los circuitos turísticos habituales.

Plaza de San Pedro:

En el centro de la impresionante plaza de San Pedro se alza un obelisco egipcio. La mayoría de los turistas se acercarán a un punto señalado en el suelo desde donde las tres hileras de columnas de la famosa columnata de travertino de Bernini se superponen y parecen sólo una.
Pocos reparan en el vértice del obelisco. Pues bien, justo allí encima se encuentra una reliquia del Lignum Crucis.

El obelisco fue traído de Egipto por Calígula y su ubicación original fue el centro de Circo de Nerón, lugar donde fue crucificado San Pedro.
Sixto V decidió trasladarlo en 1586 a presidir éste lugar por ser ‘testigo mudo’ de dicho martirio. También añadió éste Papa la Cruz de bronce que lo remata y que contiene el Lígnum Crucis. (Una leyenda dice que en sustitución de las reliquias de Julio César).

Cuentan que el traslado fue dificultoso y en la erección participaron más de 150 caballos y 50 máquinas y poleas. Una multitud presenciaba las maniobras en un absoluto silencio impuesto por Sixto V bajo pena de muerte.
En un momento dado, las cuerdas empezaron a crujir, la tensión se hizo patente, parecía que las maromas iban a romperse……….
Un marinero genovés que se encontraba entre el público, rompió el silencio:
‘’¡¡Agua a las cuerdas!! ‘’ gritó.
Inmediatamente cubos de agua mojaron las maromas y el crujido cesó.
El marino, lejos de ser condenado a muerte fue premiado con algo que le hizo rico a él y a sus descendientes: ser el suministrador exclusivo de flores para la Basílica, de por vida.