Castilla es el mundo. Tardé cuatro años y un viaje por más de veinte países para entenderlo. Inconmensurable, es el cáliz de todos los océanos. Incontestable, es un trozo de libertad ejercida, de antiguas costumbres, fazañas y fueros. De la tierra de Amaya a las murallas de Avila, de la Bardulia a los campanarios de Toledo, de las orillas del Arlanza a la mística de Arévalo, es un paisaje vacío de sí mismo. En toda su extensión se extienden las cofradías, iglesias, y ermitas bajo la advocación de la Vera+Cruz. Una de estas ermitas es la de Segovia, que se encuentra camino de Zamarramala. Las leyendas populares afirman que la hicieron los templarios, aunque algunos autores niegan tal posibilidad, al no existir ninguna documentación histórica que lo pruebe. De un tiempo a esta parte, la literatura sobre templarios es fantasiosa y cansada. Son tiempos de vendedores ambulantes, de templarios, cátaros, rosacruces, kundalinis, extraterrestres, códigos da vinci y no sé qué zambombas. Lejos quedan los buenos libros como el del Padre Gonzalo Martínez o las investigaciones de Ignacio de la Torre. El canónigo de Mondoñedo, Santos Sancristóbal Sebastián es el autor del libro “Iglesia de la VeraCruz de la Orden de Malta de Segovia”. Este riguroso investigador atribuye la edificación de la iglesia a la Orden del Santo Sepulcro fundada por Godofredo de Bouillon en 1099. Ésta sería una copia del Santo Sepulcro de Jerusalén. El templo es de planta dodecagonal, algo rarísimo en la península, como las antiguas iglesias orientales, y tiene un edículo compuesto de dos pisos. En una capilla bajo la torre estuvo el Santo Lignum Crucis, que fue venerado por el mismo San Fernando cuando estuvo en Segovia. El interior recuerda todo lo que aprendí de mis hermanos de Málaga, la forma de un árbol dónde el edículo sería el tronco, como las leyendas medievales del lignum vitae.Una misteriosa incripción dice :“Quienes fundaron este santuario sean colocados en la morada celestial y en la misma se les asocien quienes se extraviaron.”A la salida merece la pena un paseo por la Fuencisla y la vega del Eresma, con la vista del Alcázar al fondo. Recuerda un paisaje francés, parecido a alguna zona de Estrasburgo. La orilla del río bajo la sombra de los álamos, es un lugar ideal para comer sobre la hierba, con un cava frío de Rueda.Recuerdo los escritores que hablaron de Castilla, especialmente a Ramón Peralta. Hace siglos que invasores atravesaron las estepas, proclamando la fe absoluta del profeta, cuando aquellos propietarios libres y campesinos soldados ya tocaban a Dios y comían su Cuerpo. Es hora de marchar, arranco el coche, en el equipo de música suena una canción country. El viejo canal de Castilla permanece olvidado en la lejanía de Osorno, mientras la carretera de La Coruña se llena de hélices y estaciones de servicio. Hoy sigue siendo una mesa de vino de la tierra y legumbre, unas aldeas donde todavía se bendice el pan y se vela a los muertos. Es un país románico salpicado de arquitecturas celestes. El viento pronuncia el nombre de Dios en cada espiga. Ha caído la noche. El cielo es una bóveda eterna sobre campos infinitos.
Javier Ayora.
lunes, 3 de septiembre de 2007
Artículos de nuestros hermanos.Por Javier Ayora
miércoles, 29 de agosto de 2007
Un veracrucero en Roma (I). Por Andrés Torres.

UN VERACRUCERO EN ROMA (I)
(Cosas que no hay que perderse si uno es de la Vera+Cruz y va a Roma)
Existen en Roma mas iglesias que días tiene el año. Os podéis imaginar que siendo Roma el centro de la cristiandad desde hace siglos, la cantidad de obras de arte, reliquias y documentos de todo tipo que hacen referencia a la Santa Cruz sea inabarcable para un turista que va a pasar unos días en la Ciudad Eterna, y que quiere, además, ver otros aspectos de la ciudad: ruinas, tiendas, restaurantes, plazas, fuentes, obeliscos, columnas, calles….romanos y romanas….
Esta pequeña colaboración sólo pretende hacer hincapié en algunos detalles en los que un veracrucero debe reparar, en una visita rutinaria a Roma y El Vaticano, sin salirse de los circuitos turísticos habituales.
Plaza de San Pedro:
En el centro de la impresionante plaza de San Pedro se alza un obelisco egipcio. La mayoría de los turistas se acercarán a un punto señalado en el suelo desde donde las tres hileras de columnas de la famosa columnata de travertino de Bernini se superponen y parecen sólo una.
Pocos reparan en el vértice del obelisco. Pues bien, justo allí encima se encuentra una reliquia del Lignum Crucis.

El obelisco fue traído de Egipto por Calígula y su ubicación original fue el centro de Circo de Nerón, lugar donde fue crucificado San Pedro.
Sixto V decidió trasladarlo en 1586 a presidir éste lugar por ser ‘testigo mudo’ de dicho martirio. También añadió éste Papa la Cruz de bronce que lo remata y que contiene el Lígnum Crucis. (Una leyenda dice que en sustitución de las reliquias de Julio César).
Cuentan que el traslado fue dificultoso y en la erección participaron más de 150 caballos y 50 máquinas y poleas. Una multitud presenciaba las maniobras en un absoluto silencio impuesto por Sixto V bajo pena de muerte.
En un momento dado, las cuerdas empezaron a crujir, la tensión se hizo patente, parecía que las maromas iban a romperse……….
Un marinero genovés que se encontraba entre el público, rompió el silencio:
‘’¡¡Agua a las cuerdas!! ‘’ gritó.
Inmediatamente cubos de agua mojaron las maromas y el crujido cesó.
El marino, lejos de ser condenado a muerte fue premiado con algo que le hizo rico a él y a sus descendientes: ser el suministrador exclusivo de flores para la Basílica, de por vida.
Etiquetas:
Un veracrucero en Roma
sábado, 25 de agosto de 2007
Este año la caseta ha estado llena todos los días. El trabajo en grupo, en las secciones y entre amigos ha dado fruto. Ha sido fantástico poder compartir unos días tan amenos con vosotros y con todos aquellos que han empezado a formar parte de esta gran familia que es Fusionadas, y la sección de Vera+Cruz. Os dejamos unas fotos.
El equipo de trabajo de nuestra sección junto con el H.M.

El equipo de trabajo de nuestra sección junto con el H.M.
La caseta antes del comienzo...
martes, 7 de agosto de 2007
Ramón Llul (Por Javier Ayora)

¿Quién te volvió loco?. ¿Qué hizo de tu vida un continuo baile con la muerte? ¿Cuál fue el origen de tu demencia exaltada, de tu altísima tensión interior? ¿Fue la visión de la lepra en el cuerpo de uno de tus amores adúlteros? ¿O fueron las cinco visiones de la Cruz?
Hablar de Ramón Llul o Raimundo Lulio es hablar de la Edad Media, la caballería y la orden franciscana. No hay capacidad para hablar de un loco de Dios, místico alucinado, y visionario en unas líneas. Uno de los autores que mejor ha meditado su figura ha sido Guillermo Pons. La Universidad de París veía llegar a un hombre inflamado en amor a Cristo, siempre en guardia contra el averroísmo y todas las desviaciones heréticas. Autor del Libro de la Orden de Caballería, fue en París donde vivió el proceso iniciado en 1307 contra los templarios. Fue el creador de un sistema de aproximación a la Verdad, para convertir a judíos y musulmanes. Su pensamiento, el lulismo, llegaría a las cortes medievales y perduraría hasta la época de Felipe II. Dejó más de doscientas obras, y sus conversaciones entre el Amigo y el Amado, iniciarían la mística española. “ Iba el Amigo como un loco por cierta ciudad, cantando de su Amado, y le preguntó la gente si había perdido el juicio. Respondió que su Amado le había robado su voluntad y que él le había entregado su entendimiento, y que por ello le había quedado sólo la memoria, con que se acordaba de su Amado”. Todos los años, el 3 de mayo, subía el obispo de Mallorca con la Vera+Cruz hasta la ermita de Randa, donde Lulio tuvo sus apariciones. Son para todos nosotros muy interesantes las palabras sobre la Cruz como árbol de la vida. “El Amado hería el corazón de su Amigo con varas de amor, para obligarlo a amar el árbol del cual coge las varas con las que hiere a sus amadores. El árbol donde él padeció oprobios, tormentos y la muerte para restaurar el amor en los amadores, a quienes había perdido por los engaños del enemigo del amor”.
Por tres veces fue a predicar al Magreb, completamente solo. Es muy probable su paso por Málaga. Se dice que una de las veces consiguió huir de Túnez en una barca, antes de que le mataran. A partir de entonces su vida fue anhelo de martirio. Lapidado en Bujía, asesinado por una turba furiosa de magrebíes en un barco, o fallecido en Mallorca a consecuencia de las heridas; las historias de su muerte se pierden en inexactitudes.
Todos los años me asomo al mediterráneo desde las atalayas de la Axarquía y las Alpujarras, siempre mirando hacia el Sur. Hoy África es el rostro de Cristo ametrallado desde Nigeria hasta Sudán. Hay otro África, el de las huellas de San Francisco hasta Egipto. Nos queda aún por descubrir el África donde las suras coránicas dicen cuarenta veces el nombre de María.
Me he acercado al mar una y otra vez, buscando el rastro de la muerte de Lulio.
He preguntado si alguien ha visto el estandarte de Cristo entre los destellos de las aguas.
He preguntado a las noches de agosto, si el albedo de las estrellas son las armaduras del Intelecto. He preguntado al sol de las últimas horas, quienes te golpearon, como fue tu muerte, donde fue tu noche de bodas con la Eternidad.
Javier Ayora.
Hablar de Ramón Llul o Raimundo Lulio es hablar de la Edad Media, la caballería y la orden franciscana. No hay capacidad para hablar de un loco de Dios, místico alucinado, y visionario en unas líneas. Uno de los autores que mejor ha meditado su figura ha sido Guillermo Pons. La Universidad de París veía llegar a un hombre inflamado en amor a Cristo, siempre en guardia contra el averroísmo y todas las desviaciones heréticas. Autor del Libro de la Orden de Caballería, fue en París donde vivió el proceso iniciado en 1307 contra los templarios. Fue el creador de un sistema de aproximación a la Verdad, para convertir a judíos y musulmanes. Su pensamiento, el lulismo, llegaría a las cortes medievales y perduraría hasta la época de Felipe II. Dejó más de doscientas obras, y sus conversaciones entre el Amigo y el Amado, iniciarían la mística española. “ Iba el Amigo como un loco por cierta ciudad, cantando de su Amado, y le preguntó la gente si había perdido el juicio. Respondió que su Amado le había robado su voluntad y que él le había entregado su entendimiento, y que por ello le había quedado sólo la memoria, con que se acordaba de su Amado”. Todos los años, el 3 de mayo, subía el obispo de Mallorca con la Vera+Cruz hasta la ermita de Randa, donde Lulio tuvo sus apariciones. Son para todos nosotros muy interesantes las palabras sobre la Cruz como árbol de la vida. “El Amado hería el corazón de su Amigo con varas de amor, para obligarlo a amar el árbol del cual coge las varas con las que hiere a sus amadores. El árbol donde él padeció oprobios, tormentos y la muerte para restaurar el amor en los amadores, a quienes había perdido por los engaños del enemigo del amor”.
Por tres veces fue a predicar al Magreb, completamente solo. Es muy probable su paso por Málaga. Se dice que una de las veces consiguió huir de Túnez en una barca, antes de que le mataran. A partir de entonces su vida fue anhelo de martirio. Lapidado en Bujía, asesinado por una turba furiosa de magrebíes en un barco, o fallecido en Mallorca a consecuencia de las heridas; las historias de su muerte se pierden en inexactitudes.
Todos los años me asomo al mediterráneo desde las atalayas de la Axarquía y las Alpujarras, siempre mirando hacia el Sur. Hoy África es el rostro de Cristo ametrallado desde Nigeria hasta Sudán. Hay otro África, el de las huellas de San Francisco hasta Egipto. Nos queda aún por descubrir el África donde las suras coránicas dicen cuarenta veces el nombre de María.
Me he acercado al mar una y otra vez, buscando el rastro de la muerte de Lulio.
He preguntado si alguien ha visto el estandarte de Cristo entre los destellos de las aguas.
He preguntado a las noches de agosto, si el albedo de las estrellas son las armaduras del Intelecto. He preguntado al sol de las últimas horas, quienes te golpearon, como fue tu muerte, donde fue tu noche de bodas con la Eternidad.
Javier Ayora.
miércoles, 1 de agosto de 2007
Cruz de Cosenza
Cruz de Cosenza
ESTAUROTECAS (III) (Por Pedro Matías)
La Cruz Relicario (S. XII) es una insigne obra de la orfebrería medieval. Sus dimensiones son: 26,2 cm. de alto y 20,7 cm. de ancho. Los medallones laterales miden 4,5 cm. y el central 5 cm. Está realizada sobre lámina de oro fijada a un alma de madera con esmaltes y gemas.
En la parte posterior está la imagen de Cristo crucificado. Sobre su cabeza está la inscripción IC-XC, monograma del nombre de Cristo, y a lo largo de la línea de los brazos corre la inscripción griega “Istaurosis” (crucifixión). En los vértices de la cruz hay cuatro medallones esmaltados representando a la Virgen María (izquierda), S. Juan Bautista (derecha), el Arcangel S. Miguel (arriba) y en la base otro con atributos pasionistas y la inscripción HC-TA (La Cruz)
En la parte delantera hay cinco medallones del mismo estilo que los anteriores. El central lo ocupa la imagen del “Pantocrator”, Cristo sentado en un trono. Los otros cuatro muestran las figuras de los cuatro evangelistas.
Bajo la imagen del Redentor, y para contener la Reliquia de la Cruz, hay un hueco cruciforme.
La cruz se apoya sobre un pié de plata dorada y planta octogonal.
La estauroteca, conocida también como “Cruz de Federico”, fue donada por Federico II de Suabia (región histórica repartida actualmente entre Baden-Wurtemberg y Baviera) con ocasión de la consagración de la Catedral el 30 de enero de 1222 y era empleada en los oficios del Viernes Santo para ser besada.
Se cuenta que el emperador Carlos V besó esta cruz cuando llegó a Cosenza el 7 de noviembre de 1535 e incluso se cree el cardenal Torquemada junto al cardenal Tadeo Gaddi, que formaban parte del séquito del emperador, regalaron la hermosa base de plata dorada que constituye junto al “Cáliz del Duomo” una de las más interesantes obras de la orfebrería española existentes en la regíon de Calabria.
ESTAUROTECAS (III) (Por Pedro Matías)
La Cruz Relicario (S. XII) es una insigne obra de la orfebrería medieval. Sus dimensiones son: 26,2 cm. de alto y 20,7 cm. de ancho. Los medallones laterales miden 4,5 cm. y el central 5 cm. Está realizada sobre lámina de oro fijada a un alma de madera con esmaltes y gemas.
En la parte posterior está la imagen de Cristo crucificado. Sobre su cabeza está la inscripción IC-XC, monograma del nombre de Cristo, y a lo largo de la línea de los brazos corre la inscripción griega “Istaurosis” (crucifixión). En los vértices de la cruz hay cuatro medallones esmaltados representando a la Virgen María (izquierda), S. Juan Bautista (derecha), el Arcangel S. Miguel (arriba) y en la base otro con atributos pasionistas y la inscripción HC-TA (La Cruz)
En la parte delantera hay cinco medallones del mismo estilo que los anteriores. El central lo ocupa la imagen del “Pantocrator”, Cristo sentado en un trono. Los otros cuatro muestran las figuras de los cuatro evangelistas.
Bajo la imagen del Redentor, y para contener la Reliquia de la Cruz, hay un hueco cruciforme.
La cruz se apoya sobre un pié de plata dorada y planta octogonal.
La estauroteca, conocida también como “Cruz de Federico”, fue donada por Federico II de Suabia (región histórica repartida actualmente entre Baden-Wurtemberg y Baviera) con ocasión de la consagración de la Catedral el 30 de enero de 1222 y era empleada en los oficios del Viernes Santo para ser besada.
Se cuenta que el emperador Carlos V besó esta cruz cuando llegó a Cosenza el 7 de noviembre de 1535 e incluso se cree el cardenal Torquemada junto al cardenal Tadeo Gaddi, que formaban parte del séquito del emperador, regalaron la hermosa base de plata dorada que constituye junto al “Cáliz del Duomo” una de las más interesantes obras de la orfebrería española existentes en la regíon de Calabria.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)